¿Hay un mensaje cifrado en los asesinatos de las dos turistas francesas en Salta? ¿Puede haber otra lectura de la violencia que sufrieron sus cuerpos en un paraje turístico poco habituado a tanta saña? La antropóloga, docente e investigadora Rita Laura Segato, reconocida por su conceptualización y análisis del fenómeno del femicidio en América latina, ofrece su mirada, inquietante. Para Segato, el doble homicidio tiene olor a crimen con móvil político. En una extensa entrevista con Página/12 fundamenta su punto de vista. “Es a través de la agresión a la mujer que se agrede a un antagonista”, dice la antropóloga. En su hipótesis, el doble crimen habría apuntado a perjudicar al gobierno de Salta, encargado de velar por la seguridad de las turistas.
Segato responde desde Foz de Iguazú, donde es investigadora visitante en la Universidad de la Integración Latinoamericana-Unila. Los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres son uno de sus temas de estudio. Para comprender sus huellas hay que leer a Segato. Esta argentina que reside desde hace varios años en Brasil –y cada tanto viaja al país– es autora de Las Estructuras Elementales de la Violencia, La Nación y sus Otros (Prometeo, 2003 y 2007) y La Escritura en el Cuerpo de las Mujeres Asesinadas en Ciudad Juárez (Editora de la Universidad del Claustro de Sor Juana, México, 2006). También es profesora de la Cátedra Unesco de Bioética de la Universidad de Brasilia.
Estaba Segato camino al aeropuerto de Salta, cuando conoció la noticia de los asesinatos de las jóvenes Houria Moumni y Cassandre Bouvier. Desde entonces, el caso concentra sus pensamientos.
–¿Cree que son dos femicidios más o piensa que tienen características particulares?
–Tienen un carácter inusual por varios motivos: ante todo, la agresión concluida con ejecuciones perpetradas fríamente con un tiro en la cabeza y otro por la espalda con el arma apoyada en el cuerpo no me parecen formas de matar frecuentemente asociadas a la violencia sexual. En segundo lugar, la zona en que el crimen sucedió es habitada por gente simple, trabajadora, y ciertamente no un escenario habitual de actos de violencia. Este crimen impar y de localización impar fue perpetrado en medio del fragor de la contienda electoral, en una escena marcada por el odio y la de-sesperación de aquellos que se ven progresivamente desplazados del control de las posiciones de poder en el país. O, dicho de otra forma, en medio de una guerra sorda por el control de esas posiciones de autoridad y poder.
–¿Qué le hizo pensar en la hipótesis de un crimen con móvil político?
–Todos los entrevistados por la prensa, vecinos de las inmediaciones del crimen y de los detenidos, insisten en que hay que mirar hacia afuera del pueblo de San Lorenzo para encontrar a los responsables; reiteran la afirmación de que se trata de crímenes de “gente de poder”, que “tienen que ver con la política”, y sugieren que la policía puede estar “plantando pruebas”. A la gente hay que escucharla. Especialmente cuando lo que dice es recurrente y refleja un gran acuerdo de puntos de vista. Infelizmente, una vez más, la caricatura de la “civilización” contra la “barbarie” es revivida, la mirada inculpadora es eurocéntrica, y se busca imputar a la gente no blanca y pobre. Los medios revelan indicios de que el principal detenido, Gustavo Lasi, ha sido golpeado y apremiado ilegalmente, lo que ciertamente retira legitimidad y credibilidad a sus declaraciones ante el juez. Nuevas dudas surgen frente a la sorprendente presteza de los medios en divulgar lo que aparece como una confesión de mediana culpabilidad: habría cometido una sola de las violaciones, sin otras formas de violencia, y acusado a los otros dos sospechosos de las otras agresiones. Cabe siempre la duda: ¿habrá esto resultado de alguna negociación para acelerar la resolución del caso? Además de los golpes, ¿habrá sido ofrecido algún beneficio para obtener esta media confesión y el bien acogido testimonio que perjudica a los otros detenidos?
–¿Qué otros aspectos del caso le despiertan dudas?
–En los primeros días, se había revelado que en el libro de entrada a la visita del paseo donde ocurrió el crimen se consignaba, para esa misma tarde, el ingreso de cuatro hombres. Los datos de las víctimas son más precisos, como, por ejemplo, su hotel, pero del grupo de hombres sólo se dice apenas “de Córdoba”, “por la tonada”, pero no figuran sus nombres ni lugar de hospedaje. Y no hay trazo en el libro ni de la salida de las jóvenes ni del grupo de hombres. Muchos de los crímenes de género de la actualidad ocurren en situaciones de contienda entre facciones. Esta es una estructura recurrente que creo reconocer aquí, como variante de otras situaciones que he analizado. Esto a mí se me ocurre por lo menos extraño en la apacible y turística localidad de San Lorenzo, a manos de personas que conviven habitualmente con el turismo y, especialmente, como en el caso del principal sospechoso, que trabajan en el ramo y tratan profesionalmente con legiones de mujeres jóvenes europeas que viajan no siempre acompañadas por hombres. Entonces, la pregunta que no quiere callar es: ¿por qué ocurrió precisamente en vísperas de una elección?
–Además de la confesión del propio Lasi, estudios de ADN confirman que violó a una de las chicas.
–Los resultados hasta el momento no me parecen convincentes, incluyendo la propia prueba del ADN. Es importantísimo y obligatorio mantener una rígida vigilancia y verificación no solamente de los procesos de análisis de las evidencias, sino sobre todo, y más todavía, de los procedimientos de hallazgo y colecta de las supuestas pruebas, incluyendo aquí la muestra de material genético. Me preocupa el hecho de que la policía necesite “resolver el caso” por cualquier medio y rápidamente porque hay presiones de todo tipo para que eso suceda. Una investigación así nunca será confiable.
–¿Cree que pudo haber instigadores?
–Sí, creo que hubo instigadores. Creo que hay responsables que han salido de escena y que no están ni siquiera siendo buscados.
–¿Cómo asocia estos crímenes a su modelo de entender la violencia de género?
–Este caso evoca otros asesinatos de mujeres que son percibidos como raros, excesivos en el uso de la violencia letal, planeados para matar desde el comienzo, y en los que la agresión sexual es solamente un medio y una de las formas de la acción dañina. Este crimen con características raras cierra con mi hipótesis teórico-policial de siempre, que se puede resumir así: es a través de la agresión a la mujer que se agrede a un antagonista. Es en el cuerpo femenino violado y ejecutado que en las guerras contemporáneas se reduce al enemigo, se lo desprestigia y desmoraliza. Ese antagonista es quien tiene a su cargo, o debería tener, el papel de tutor, protector o responsable por la víctima, papel que, como la agresión prueba, no consigue cumplir, quedando por lo tanto deshonrado en su papel de autoridad viril. En este caso, es evidente que el responsable por la custodia y seguridad del turismo es el gobierno de Salta.
–Suponiendo que pudo ser un doble crimen de móvil político, ¿por qué estima que se eligieron mujeres? ¿Hubiera sido igual que fueran turistas varones?
–El abuso y la agresión sexual y física a las mujeres es más eficiente como forma de operar el desprestigio moral de quien se encuentra en la posición de garante por la custodia de sus cuerpos. Es un lenguaje. Un lenguaje que emana de una estructura como es la de género, una relación entre posiciones que origina una lengua bastante estructurada y, en verdad, previsible.
–¿Encuentra similitud con otros casos de Argentina?
–Una de las razones por las que es tan difícil disminuir la impunidad cuando se trata de crímenes con móvil de género es que su unidad de fondo, proveniente del carácter violentogénico general del patriarcado como primera y última pedagogía de poder, nos ciega para entender las variedades de los mismos. En la torpeza de la razón no percibimos la cantidad de diferencias en que la virulencia del género se manifiesta. Tendemos, entonces, a privatizar todos los crímenes de género, es decir, verlos como si emanasen siempre de la esfera de la intimidad, de los deseos íntimos y perversos de los sujetos, y eso nos impide ver algo muy importante: que la agresión sexual es un arma como cualquier otra, que irrumpe hoy en la esfera pública para hacer sus víctimas como nunca antes, llevando un mensaje que nada tiene a ver con lo privado ni con el reino de la intimidad.
–¿Hay puntos de encuentro con los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez, en México?
–Lo que me instigó a responder esta entrevista y detonó mi malestar con relación al enfoque del caso por parte de las autoridades y los medios fue, en primer lugar, la impresionante semejanza entre la reacción de la gente en San Lorenzo y la reacción de la gente común en Ciudad Juárez. Hablan de lo mismo, dicen lo mismo: “Miren al poder y encontrarán a los responsables”. El discurso es idéntico. Y al discurso del pueblo hay que darle oídos y hay que respetarlo.
martes, 23 de agosto de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
IDENTIDAD DE GENERO
En un plenario de comisiones se tratarán los proyectos que permiten a los transexuales reafirmar en los registros públicos el sexo que deseen reasignarse
Las comisiones de Legislación General y de Justicia, en una reunión conjunta, tratarán este jueves varios proyectos que permitirían rectificar datos personales en los registros públicos a quienes entiendan que no coinciden con su género de origen.
Para ello, además de los legisladores, se presentarán diferentes especialistas para que brinden su opinión.
Hay cuatro proyectos de ley denominados de "identidad de género", firmados tanto por diputados del oficialismo como de la oposición -e impulsados por diferentes organizaciones nacionales- que avalarían el cambio de nombre y sexo a través de trámites menos complejos que los actuales.
Algunos, además, incluyen la gratuidad de cirugías de reasignación de sexo y/o terapias hormonales mediante el Plan Médico Obligatorio (PMO).
Actualmente, se necesita de la aprobación de la Justicia para poder cambiarse el nombre del DNI y para someterse a una operación de reasignación sexual (ya sea una faloplastia o una vaginoplastia).
Los impulsores de las leyes aseguran que estos procesos judiciales son largos, costosos, desgastantes e invasivos, y suponen pericias médicas, psiquiátricas y psicológicas.
Las comisiones de Legislación General y de Justicia, en una reunión conjunta, tratarán este jueves varios proyectos que permitirían rectificar datos personales en los registros públicos a quienes entiendan que no coinciden con su género de origen.
Para ello, además de los legisladores, se presentarán diferentes especialistas para que brinden su opinión.
Hay cuatro proyectos de ley denominados de "identidad de género", firmados tanto por diputados del oficialismo como de la oposición -e impulsados por diferentes organizaciones nacionales- que avalarían el cambio de nombre y sexo a través de trámites menos complejos que los actuales.
Algunos, además, incluyen la gratuidad de cirugías de reasignación de sexo y/o terapias hormonales mediante el Plan Médico Obligatorio (PMO).
Actualmente, se necesita de la aprobación de la Justicia para poder cambiarse el nombre del DNI y para someterse a una operación de reasignación sexual (ya sea una faloplastia o una vaginoplastia).
Los impulsores de las leyes aseguran que estos procesos judiciales son largos, costosos, desgastantes e invasivos, y suponen pericias médicas, psiquiátricas y psicológicas.
Violencia doméstica: en dos años las denuncias crecieron 33%
Son datos de la Oficina de Violencia Doméstica. En julio último ingresaron 593 casos, mientras que durante el mismo mes de 2009 se registraron 444
La Oficina de Violencia Doméstica (OVD), que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, informó que las denuncias vinculadas con aquella problemática crecieron 33% en dos años.
Así, el informe elaborado por el mencionado organismo reveló que en julio de 2011 se registraron 593 casos, mientras que durante el mismo mes de 2009 la cifra fue de 444.
Asimismo, el documento indicó que en el 84% de los casos la relación de pareja (parejas, ex parejas, concubinos, cónyuges y novios) es la predominante entre las personas afectadas y las denunciadas.
En tanto, se informó que el 77% de las personas afectadas son mujeres y el 84% de los denunciados son hombres.
La OVD está ubicada en Lavalle 1250, en la Ciudad de Buenos Aires y atiende todo el año durante las 24 horas.
La Oficina de Violencia Doméstica (OVD), que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, informó que las denuncias vinculadas con aquella problemática crecieron 33% en dos años.
Así, el informe elaborado por el mencionado organismo reveló que en julio de 2011 se registraron 593 casos, mientras que durante el mismo mes de 2009 la cifra fue de 444.
Asimismo, el documento indicó que en el 84% de los casos la relación de pareja (parejas, ex parejas, concubinos, cónyuges y novios) es la predominante entre las personas afectadas y las denunciadas.
En tanto, se informó que el 77% de las personas afectadas son mujeres y el 84% de los denunciados son hombres.
La OVD está ubicada en Lavalle 1250, en la Ciudad de Buenos Aires y atiende todo el año durante las 24 horas.
Seguridad para todos ¿y todas? VIOLENCIA DE GENERO
Alejandra tiene 40 años, vive en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, en Argentina. Vivió casi 20 años con el que fue su esposo. Muchas veces, le pegó casi hasta la muerte, humilló y maltrató delante de los hijos de ambos. A fi nes del 2009, después de una golpiza más, decidió dejarlo. Lo volvió a ver sólo una vez, de lejos. El tiene una orden de alejamiento que cumple a excepción de la escuela, donde sistemáticamente espera que el hijo salga para llevárselo sin permiso. Aún así, Alejandra tiene miedo de que la busque y la mate. En la justicia se está tramitando una causa por lesiones graves, por la que él podría recibir tres años de prisión. 'Cuando salga no va a parar hasta que me encuentre.'
Se calcula que la mitad de las mujeres de América Latina son víctimas de algún tipo de violencia de género y que al menos la mitad de las mujeres asesinadas en el mundo lo fueron por razones de género. Según la Campaña Únete contra la Violencia hacia las Mujeres, del Secretario General de las Naciones Unidas, una de cada tres mujeres en el mundo fue o será víctima de violencia de género en algún momento de su vida y en América Latina el panorama es tan grave como para hablar de pandemia.
Se trata de un padecimiento arraigado en conductas culturales patriarcales que menosprecian a las mujeres, considerándolas propiedad de los varones y que limita seriamente las posibilidades de desarrollo de los países del continente.
Rebeca Grysnpan, ex directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), decía durante el lanzamiento regional de la Campaña Únete para combatir la violencia de género del 2009: 'La violencia de género presente en nuestras sociedades interpela nuestro modelo de desarrollo y de democracia, la sentencia es categórica. No habrá desarrollo humano si no erradicamos esta herida abierta contra la dignidad humana y los valores básicos de la sociedad como es la violencia contra la mujer.
No habrá desarrollo humano si madres, hijas, hermanas, mujeres y niñas viven en el temor y sin libertad'.
La violencia de género es ejercida por los hombres sobre las mujeres en diversos ámbitos sociales: la casa, la calle, la escuela, el trabajo, y la lista podría seguir. Esta condición de inseguridad permanente es denunciada desde hace años por el movimiento de mujeres, reclamando a los Estados que reconozcan la violencia específica de género y actúen al respeto. Si bien el panorama hoy no es tan árido como hace treinta años, aún queda mucho por hacer para que las mujeres puedan sentirse tranquilas dentro de sus hogares y cuando atraviesan el umbral del mismo.
Se calcula que la mitad de las mujeres de América Latina son víctimas de algún tipo de violencia de género y que al menos la mitad de las mujeres asesinadas en el mundo lo fueron por razones de género. Según la Campaña Únete contra la Violencia hacia las Mujeres, del Secretario General de las Naciones Unidas, una de cada tres mujeres en el mundo fue o será víctima de violencia de género en algún momento de su vida y en América Latina el panorama es tan grave como para hablar de pandemia.
Se trata de un padecimiento arraigado en conductas culturales patriarcales que menosprecian a las mujeres, considerándolas propiedad de los varones y que limita seriamente las posibilidades de desarrollo de los países del continente.
Rebeca Grysnpan, ex directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), decía durante el lanzamiento regional de la Campaña Únete para combatir la violencia de género del 2009: 'La violencia de género presente en nuestras sociedades interpela nuestro modelo de desarrollo y de democracia, la sentencia es categórica. No habrá desarrollo humano si no erradicamos esta herida abierta contra la dignidad humana y los valores básicos de la sociedad como es la violencia contra la mujer.
No habrá desarrollo humano si madres, hijas, hermanas, mujeres y niñas viven en el temor y sin libertad'.
La violencia de género es ejercida por los hombres sobre las mujeres en diversos ámbitos sociales: la casa, la calle, la escuela, el trabajo, y la lista podría seguir. Esta condición de inseguridad permanente es denunciada desde hace años por el movimiento de mujeres, reclamando a los Estados que reconozcan la violencia específica de género y actúen al respeto. Si bien el panorama hoy no es tan árido como hace treinta años, aún queda mucho por hacer para que las mujeres puedan sentirse tranquilas dentro de sus hogares y cuando atraviesan el umbral del mismo.
viernes, 12 de agosto de 2011
VACACIONES EN EL INFIERNO
Entre 100 y 140 millones de mujeres africanas han sido víctimas de la mutilación genital a lo largo de la historia y actualmente, cada año, unos tres millones de niñas en Africa corren riesgo de sufrirla. No todo queda del otro lado del planeta. Las corrientes inmigratorias a países del primer mundo han trasladado esta práctica y las víctimas son niñas educadas ahora bajo una lógica occidental. Un documental producido por la televisión inglesa da cuenta de qué está pasando en el Reino Unido y abre el debate de los límites a la hora del respeto por cada cultura.
Por Josefina Salomon
Las imágenes son escalofriantes, dolorosas. Cuesta mantener los ojos abiertos mirando aquello y entender el porqué de lo que pasa. En la pantalla, una niña grita de dolor. Otras dos mujeres la sostienen en el piso e intentan mantenerla firme aunque apenas puedan. Una de ellas es la madre. La otra, probablemente una tía o abuela. Otra niña, tal vez la hermana de quien grita, mira la escena desde la esquina de la habitación con cara de espanto.
“¡Mamá!!”, grita la niña desde el piso, acostada sobre una manta. “Me duele”, dice.
“¡Cortalo, cortalo!”, se escucha que grita otra voz.
La jovencita que se escucha desde el piso con sus piernas abiertas no está enferma, ni se prepara para parir. Es una víctima de una práctica que algunos se atreven a llamar “cultural”, pero que según la Organización Mundial de la Salud es simplemente tortura: la ablación o mutilación genital femenina. Las imágenes son parte de un documental publicado por el periódico inglés The Guardian como parte de una investigación sobre el escándalo de la mutilación genital femenina en el Reino Unido. Según datos recolectados por el matutino, cientos de niñas británicas de familias provenientes de países donde la ablación es tan común que casi no se denuncia, son llevadas de “vacaciones” a aquellos lugares para ser sometidas al procedimiento. La organización de derechos humanos Forward, por su parte, asegura que a nivel mundial, el problema es tan grave que entre 100 y 140 millones de mujeres africanas han sido víctimas de este tipo de abuso y que cada año, tres millones de niñas en Africa corren riesgo de sufrirlo.
TORTURA CULTURAL
La ablación es la práctica a través de la cual se cortan parcial o completamente los órganos genitales femeninos externos a niñas de entre cuatro y 14 años. Según datos de Forward, se lleva a cabo en aproximadamente 28 países, principalmente en Africa, pero también en Asia y Medio Oriente, aunque según los expertos hay un número creciente de países europeos donde se está registrando este tipo de abusos dentro de comunidades de inmigrantes.
En Egipto, Etiopía, Somalia y Sudán, por ejemplo, tanto como el 98 por ciento de las mujeres son circuncidadas, aunque los expertos aseguran que la prevalencia debe evaluarse dentro de grupos étnicos más que de países.
Los expertos advierten que muchas prominentes figuras religiosas se han expresado en contra de esta forma de tortura pero que ni eso ni las leyes que lo prohíben logran detener a quienes creen que es lo mejor para las niñas. Unicef asegura que entre las principales justificaciones de la ablación se encuentra la mitigación del deseo sexual femenino; la higiene, ya que se cree que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos; la salud, porque se considera que aumenta la fertilidad y que hace el parto más seguro. La organización humanitaria también advierte que además de ser una grave violación a los derechos humanos, puede acarrear trastornos físicos y psicológicos irreparables.
En la mayoría de los casos, quien lleva a cabo el procedimiento es una mujer mayor, sin conocimiento médico. La anestesia no es común y generalmente se utiliza una cuchillo, tijera o escalpelo para hacer el corte. La lista de posibles consecuencias es casi interminable. Muerte por colapso hemorrágico o por infecciones agudas, obstrucción del tracto urinario, partos difíciles y un incremento del riesgo a sufrir hemorragias durante el parto.
UN SECRETO DEL PRIMER MUNDO
En el Reino Unido, a pesar de estar prohibido por ley y ser un crimen que acarrea penas de hasta 14 años de cárcel para quien lo practique, se cree que la práctica está extendida dentro de ciertos círculos étnicos. Según algunos activistas, el problema es que a pesar de existir una ley, nadie ha sido llevado a la Justicia por estos crímenes y para las niñas es algo difícil de denunciar. El escándalo de la mutilación genital femenina parece ser uno de los secretos mejor guardados en el primer mundo.
Forward estima que 6500 niñas están en riesgo de sufrir ablación cada año.
Según la investigación de The Guardian, quienes sufren mayor riesgo son niñas cuyas familias las llevarán de regreso a sus países durante las vacaciones de verano para ser “cortadas” o las harán participar en reuniones en el Reino Unido en las cuales se trae a mujeres de otras naciones a “cortar” a varias niñas al mismo tiempo.
La idea, se dice, es ahorrar gastos a la hora de pagar tickets de avión y hacer de toda la experiencia algo más comunitario. Las niñas van de vacaciones pensando que irán a conocer o visitar familia y vuelven distintas. Se reincorporan a sus escuelas inglesas, donde nadie hace preguntas, para no ofender, y así vivirán hasta que aquella mutilación comience a manifestarse en la forma de otros problemas físicos o psicológicos.
Una de las mujeres que hablaron con The Guardian es Jamelia. Con 20 años, es una sobreviviente de aquel horror y sabe bien de las consecuencias a largo plazo de aquella práctica medieval. Cuando todo ocurrió Jamelia tenía 12 años y se subió al avión con la ilusión de una vacación en el país de sus padres. Sólo cuando le preguntaron si sabía lo que pasaría ese día, supo que todo iba a cambiar. “No sabía exactamente qué iba a pasar, pero sí que tenía que ver con cortar algo. Me hicieron creer que era parte de nuestra religión”, dijo la joven durante la entrevista. “Recuerdo la ridícula cantidad de dolor, recuerdo la sangre por todos lados, y una empleada que levantó un pedacito de piel que cortaron del suelo.” “Me sentí más vieja”, dijo Jamelia durante la charla con The Guardian, y recordó que dejó de hacer los deportes que tanto disfrutaba porque se sentía desconectada de su propio cuerpo. Otra de las sobrevivientes entrevistadas para el documental dijo que los períodos eran particularmente dolorosos y que sólo años de terapia ayudaron a sobrellevar el sufrimiento y a perdonar a su propia madre que, seguramente, también había sido víctima de aquello.
La policía inglesa asegura que está tomando cartas en el asunto y que a través de un programa dedicado especialmente a luchar contra estos crímenes ha logrado intervenir en decenas de casos en los últimos años. Para ellos, el desafío es cambiar las mentes de comunidades que realmente creen que están haciendo lo mejor para sus hijas. Pero son aquellas nuevas generaciones de mujeres que han sufrido aquello quienes han decidido llevar la bandera de cambio. Como dijo una de las mujeres que dieron su testimonio en el documental: “Fue mi marido quien me dijo, en nuestra luna de miel, ‘no le vamos a hacer esto a ninguna de nuestras hijas’ y eso me hizo dar cuenta de que muchos hombres están en contra de aquellos abusos cuando se les dice que la mujer no va a disfrutar nada nunca má
Por Josefina Salomon
Las imágenes son escalofriantes, dolorosas. Cuesta mantener los ojos abiertos mirando aquello y entender el porqué de lo que pasa. En la pantalla, una niña grita de dolor. Otras dos mujeres la sostienen en el piso e intentan mantenerla firme aunque apenas puedan. Una de ellas es la madre. La otra, probablemente una tía o abuela. Otra niña, tal vez la hermana de quien grita, mira la escena desde la esquina de la habitación con cara de espanto.
“¡Mamá!!”, grita la niña desde el piso, acostada sobre una manta. “Me duele”, dice.
“¡Cortalo, cortalo!”, se escucha que grita otra voz.
La jovencita que se escucha desde el piso con sus piernas abiertas no está enferma, ni se prepara para parir. Es una víctima de una práctica que algunos se atreven a llamar “cultural”, pero que según la Organización Mundial de la Salud es simplemente tortura: la ablación o mutilación genital femenina. Las imágenes son parte de un documental publicado por el periódico inglés The Guardian como parte de una investigación sobre el escándalo de la mutilación genital femenina en el Reino Unido. Según datos recolectados por el matutino, cientos de niñas británicas de familias provenientes de países donde la ablación es tan común que casi no se denuncia, son llevadas de “vacaciones” a aquellos lugares para ser sometidas al procedimiento. La organización de derechos humanos Forward, por su parte, asegura que a nivel mundial, el problema es tan grave que entre 100 y 140 millones de mujeres africanas han sido víctimas de este tipo de abuso y que cada año, tres millones de niñas en Africa corren riesgo de sufrirlo.
TORTURA CULTURAL
La ablación es la práctica a través de la cual se cortan parcial o completamente los órganos genitales femeninos externos a niñas de entre cuatro y 14 años. Según datos de Forward, se lleva a cabo en aproximadamente 28 países, principalmente en Africa, pero también en Asia y Medio Oriente, aunque según los expertos hay un número creciente de países europeos donde se está registrando este tipo de abusos dentro de comunidades de inmigrantes.
En Egipto, Etiopía, Somalia y Sudán, por ejemplo, tanto como el 98 por ciento de las mujeres son circuncidadas, aunque los expertos aseguran que la prevalencia debe evaluarse dentro de grupos étnicos más que de países.
Los expertos advierten que muchas prominentes figuras religiosas se han expresado en contra de esta forma de tortura pero que ni eso ni las leyes que lo prohíben logran detener a quienes creen que es lo mejor para las niñas. Unicef asegura que entre las principales justificaciones de la ablación se encuentra la mitigación del deseo sexual femenino; la higiene, ya que se cree que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos; la salud, porque se considera que aumenta la fertilidad y que hace el parto más seguro. La organización humanitaria también advierte que además de ser una grave violación a los derechos humanos, puede acarrear trastornos físicos y psicológicos irreparables.
En la mayoría de los casos, quien lleva a cabo el procedimiento es una mujer mayor, sin conocimiento médico. La anestesia no es común y generalmente se utiliza una cuchillo, tijera o escalpelo para hacer el corte. La lista de posibles consecuencias es casi interminable. Muerte por colapso hemorrágico o por infecciones agudas, obstrucción del tracto urinario, partos difíciles y un incremento del riesgo a sufrir hemorragias durante el parto.
UN SECRETO DEL PRIMER MUNDO
En el Reino Unido, a pesar de estar prohibido por ley y ser un crimen que acarrea penas de hasta 14 años de cárcel para quien lo practique, se cree que la práctica está extendida dentro de ciertos círculos étnicos. Según algunos activistas, el problema es que a pesar de existir una ley, nadie ha sido llevado a la Justicia por estos crímenes y para las niñas es algo difícil de denunciar. El escándalo de la mutilación genital femenina parece ser uno de los secretos mejor guardados en el primer mundo.
Forward estima que 6500 niñas están en riesgo de sufrir ablación cada año.
Según la investigación de The Guardian, quienes sufren mayor riesgo son niñas cuyas familias las llevarán de regreso a sus países durante las vacaciones de verano para ser “cortadas” o las harán participar en reuniones en el Reino Unido en las cuales se trae a mujeres de otras naciones a “cortar” a varias niñas al mismo tiempo.
La idea, se dice, es ahorrar gastos a la hora de pagar tickets de avión y hacer de toda la experiencia algo más comunitario. Las niñas van de vacaciones pensando que irán a conocer o visitar familia y vuelven distintas. Se reincorporan a sus escuelas inglesas, donde nadie hace preguntas, para no ofender, y así vivirán hasta que aquella mutilación comience a manifestarse en la forma de otros problemas físicos o psicológicos.
Una de las mujeres que hablaron con The Guardian es Jamelia. Con 20 años, es una sobreviviente de aquel horror y sabe bien de las consecuencias a largo plazo de aquella práctica medieval. Cuando todo ocurrió Jamelia tenía 12 años y se subió al avión con la ilusión de una vacación en el país de sus padres. Sólo cuando le preguntaron si sabía lo que pasaría ese día, supo que todo iba a cambiar. “No sabía exactamente qué iba a pasar, pero sí que tenía que ver con cortar algo. Me hicieron creer que era parte de nuestra religión”, dijo la joven durante la entrevista. “Recuerdo la ridícula cantidad de dolor, recuerdo la sangre por todos lados, y una empleada que levantó un pedacito de piel que cortaron del suelo.” “Me sentí más vieja”, dijo Jamelia durante la charla con The Guardian, y recordó que dejó de hacer los deportes que tanto disfrutaba porque se sentía desconectada de su propio cuerpo. Otra de las sobrevivientes entrevistadas para el documental dijo que los períodos eran particularmente dolorosos y que sólo años de terapia ayudaron a sobrellevar el sufrimiento y a perdonar a su propia madre que, seguramente, también había sido víctima de aquello.
La policía inglesa asegura que está tomando cartas en el asunto y que a través de un programa dedicado especialmente a luchar contra estos crímenes ha logrado intervenir en decenas de casos en los últimos años. Para ellos, el desafío es cambiar las mentes de comunidades que realmente creen que están haciendo lo mejor para sus hijas. Pero son aquellas nuevas generaciones de mujeres que han sufrido aquello quienes han decidido llevar la bandera de cambio. Como dijo una de las mujeres que dieron su testimonio en el documental: “Fue mi marido quien me dijo, en nuestra luna de miel, ‘no le vamos a hacer esto a ninguna de nuestras hijas’ y eso me hizo dar cuenta de que muchos hombres están en contra de aquellos abusos cuando se les dice que la mujer no va a disfrutar nada nunca má
OLGA AREDEZ La dulce dignidad - LILIANA PEKER
“Lo que hemos hecho en este pueblo es resistir con el derecho humano que tenemos de saber qué ha pasado con nuestros desaparecidos. Yo quiero hacerles una pregunta a los poderosos de esta zona, a los dueños del Ingenio Ledesma que nos contamina el aire que respiramos, los ríos, la tierra. Estamos enfermos. Nuestros pulmones están tapados de carbonilla. Por eso me comprometo a seguir luchando y denunciándolos, porque estos que están matando a la gente tienen que tener un castigo”, dijo Olga Márquez de Arédez en un audio que atesora Liliana Daunes.
Y que no sólo es un recuerdo de una de las Madres de Plaza de Mayo más luchadoras, con los pies en Jujuy, allí donde la injusticia nunca cedió. La voz de Olga es también una voz presente en la realidad que ella supo describir y denunciar y que, el jueves 28 de julio, volvió a verse cuando murieron cuatro personas en medio de un violento desalojo en un predio del Ingenio Ledesma, en Libertador General San Martín. Su voz suena hoy como ayer. Y suena en lo que dicen los que ella defendió y hoy volvieron a sufrir el nombre propio del azúcar, de un azúcar que es amarga como la exclusión. Por eso, en la marcha de repudio se criticó “a las autoridades del Ingenio Ledesma que instaron a la represión de mujeres y niños, como lo hicieron en 1976”.
“Vamos siguiendo las huellas que esa mujer nos dejó, cuando marchaba solita, solita con su valor, cuando marchaba solita, solita con su corazón”, canta Alejandra Rabinovich, una trovadora que es maestra y hermana de una desaparecida. “Olga Arédez, compañera, ay, qué brava militante del amor”, dice la canción que ya es voz y eco en Jujuy.
Olga denunció, primero, el asesinato de personas por el terrorismo de Estado y privado (del Ingenio Ledesma). Después, por la contaminación (del Ingenio Ledesma). Ya no está. Pero su voz se escucha y sus palabras se recuerdan ahora, ahora, más que nunca, que Ledesma vuelve a estar implicada en el asesinato de cuatro personas que buscaban tierra. Olga murió, el 17 de marzo de hace cinco años, por un tumor estimulado por la bagazosis, una enfermedad que ocasiona la quema del bagazo (el desecho de la caña de azúcar) que los Blaquier —dueños de Ledesma— realizan al aire libre.
Pero ahora su nombre se replica en sus cuatro hijos (Olga, Adriana, Ricardo y Luis) y en el del Centro de Acción Popular Olga Márquez de Arédez. Y en todo un pueblo. Que sabe que Olga entendió los derechos humanos como un reclamo de memoria y futuro. “El Ingenio Ledesma avanza en su proyecto de desmontar la selva de yungas para inundarla de cañaverales, a costa de sacrificar el territorio que concentra la biodiversidad más importante de la Argentina”, advirtió. Kike Mosquera, delegado de la Corriente Clasista y Combativa de Jujuy, le dijo a Radio Nacional, el sábado pasado: “Nosotros no tenemos tierra ni para enterrar a nuestros muertos”. Y recordó a Olga: “Ella luchó contra la contaminación que está matando a nuestros chicos y denunció a Ledesma, que hoy sigue matando”.
Ella luchó contra la dictadura de los setenta, la que desapareció a su marido Luis: médico, asesor del Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio Ledesma y ex intendente peronista que, en 1973, obligó a pagar a los Blaquier los impuestos por ganancias. No se lo iban a perdonar. Luis desapareció en la Noche del Apagón junto a 400 trabajadores del Ingenio, el 29 de julio de 1976. Después apareció y volvió a desaparecer —definitivamente— en 1977. Ella nunca calló. Aún cuando su lucha no tenía más ronda que sus propios pies. Que después resonaron como sus pasos.
“Me siento menos sola. Que estos miles de gentes estén aquí, desafiando la omnipresencia del Ingenio, a cara descubierta, es un signo de que algunas cosas están cambiando”, le dijo a Eduardo Aliverti, cuando se proyectó, en su pueblo, la película Sol de noche, que relataba su historia, la de la lucha contra el Ingenio Ledesma. “Y la de su caminata, sola, por la plaza del pequeño pueblo de Libertador, en Jujuy, con su pañuelo blanco, sin nadie que la acompañe, le arrime un vaso o una pregunta —la relató Daunes—. Sola donde el azúcar fue negocio y muerte, donde el azúcar dejó de endulzar los bolsillos y se volvió hambre y desnutrición, donde el azúcar nunca fue dulce para los que tenían que cortar la caña, que es dura, dura, dura... cuando la zafra se hace hilera de gente y machete.”
Y que no sólo es un recuerdo de una de las Madres de Plaza de Mayo más luchadoras, con los pies en Jujuy, allí donde la injusticia nunca cedió. La voz de Olga es también una voz presente en la realidad que ella supo describir y denunciar y que, el jueves 28 de julio, volvió a verse cuando murieron cuatro personas en medio de un violento desalojo en un predio del Ingenio Ledesma, en Libertador General San Martín. Su voz suena hoy como ayer. Y suena en lo que dicen los que ella defendió y hoy volvieron a sufrir el nombre propio del azúcar, de un azúcar que es amarga como la exclusión. Por eso, en la marcha de repudio se criticó “a las autoridades del Ingenio Ledesma que instaron a la represión de mujeres y niños, como lo hicieron en 1976”.
“Vamos siguiendo las huellas que esa mujer nos dejó, cuando marchaba solita, solita con su valor, cuando marchaba solita, solita con su corazón”, canta Alejandra Rabinovich, una trovadora que es maestra y hermana de una desaparecida. “Olga Arédez, compañera, ay, qué brava militante del amor”, dice la canción que ya es voz y eco en Jujuy.
Olga denunció, primero, el asesinato de personas por el terrorismo de Estado y privado (del Ingenio Ledesma). Después, por la contaminación (del Ingenio Ledesma). Ya no está. Pero su voz se escucha y sus palabras se recuerdan ahora, ahora, más que nunca, que Ledesma vuelve a estar implicada en el asesinato de cuatro personas que buscaban tierra. Olga murió, el 17 de marzo de hace cinco años, por un tumor estimulado por la bagazosis, una enfermedad que ocasiona la quema del bagazo (el desecho de la caña de azúcar) que los Blaquier —dueños de Ledesma— realizan al aire libre.
Pero ahora su nombre se replica en sus cuatro hijos (Olga, Adriana, Ricardo y Luis) y en el del Centro de Acción Popular Olga Márquez de Arédez. Y en todo un pueblo. Que sabe que Olga entendió los derechos humanos como un reclamo de memoria y futuro. “El Ingenio Ledesma avanza en su proyecto de desmontar la selva de yungas para inundarla de cañaverales, a costa de sacrificar el territorio que concentra la biodiversidad más importante de la Argentina”, advirtió. Kike Mosquera, delegado de la Corriente Clasista y Combativa de Jujuy, le dijo a Radio Nacional, el sábado pasado: “Nosotros no tenemos tierra ni para enterrar a nuestros muertos”. Y recordó a Olga: “Ella luchó contra la contaminación que está matando a nuestros chicos y denunció a Ledesma, que hoy sigue matando”.
Ella luchó contra la dictadura de los setenta, la que desapareció a su marido Luis: médico, asesor del Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio Ledesma y ex intendente peronista que, en 1973, obligó a pagar a los Blaquier los impuestos por ganancias. No se lo iban a perdonar. Luis desapareció en la Noche del Apagón junto a 400 trabajadores del Ingenio, el 29 de julio de 1976. Después apareció y volvió a desaparecer —definitivamente— en 1977. Ella nunca calló. Aún cuando su lucha no tenía más ronda que sus propios pies. Que después resonaron como sus pasos.
“Me siento menos sola. Que estos miles de gentes estén aquí, desafiando la omnipresencia del Ingenio, a cara descubierta, es un signo de que algunas cosas están cambiando”, le dijo a Eduardo Aliverti, cuando se proyectó, en su pueblo, la película Sol de noche, que relataba su historia, la de la lucha contra el Ingenio Ledesma. “Y la de su caminata, sola, por la plaza del pequeño pueblo de Libertador, en Jujuy, con su pañuelo blanco, sin nadie que la acompañe, le arrime un vaso o una pregunta —la relató Daunes—. Sola donde el azúcar fue negocio y muerte, donde el azúcar dejó de endulzar los bolsillos y se volvió hambre y desnutrición, donde el azúcar nunca fue dulce para los que tenían que cortar la caña, que es dura, dura, dura... cuando la zafra se hace hilera de gente y machete.”
jueves, 11 de agosto de 2011
Prostitución: ¿forma de violencia contra las mujeres o trabajo? Por Ana Lía Glas
La cuestión acerca de si la prostitución es una forma de violencia hacia las mujeres o un trabajo aún no ha sido saldada y tal vez no pueda serlo. Como en otros tantos temas, en momentos de aceptación cada vez mayor de las diversidades, no hay un discurso único que pueda considerarse revelador de 'la verdad'. Todavía la discusión sigue vigente.
Las actoras:'las mujeres en prostitución' y las 'trabajadoras sexuales' se identifican a sí mismas desde lugares distintos. Desde diversos sectores del feminismo, el movimiento de mujeres, la Academia, los Organismos Internacionales, las mujeres políticas, se sostienen ambas posiciones de manera irreconciliable. ¿Cómo es que las mismas personas, las mismas organizaciones que defienden el derecho a la diversidad, a la definición de la propia identidad pretenden imponer el discurso único en este tema?
La Argentina adoptó el sistema abolicionista que pretende poner fin a la prostitución. En 1949 la corriente abolicionista se plasma jurídicamente en la Convención contra la Trata de Personas y la Explotación de la Prostitución Ajena.
Sostiene que debe penalizarse a proxenetas, rufianes, y a quienes lucran con la prostitución ajena, pero no a quienes la ejercen. Prohíbe la existencia de prostíbulos.
Pero en la práctica no se cumple. Los prostíbulos y sus variantes: whiskerías, cabarets, casas de masajes, son una realidad amparada por la connivencia policial, judicial y política.
Desde la Coalición Against Trafficking Women (CATW) se plantea que no debe hacerse diferencia entre prostitución y trata, como si toda mujer en prostitución estuviera de alguna manera secuestrada.
Algunas abolicionistas toman el ejemplo de Suecia que desde 1999 penaliza al cliente de prostitución o prostituyente con multas y hasta cárcel, como un sistema para implementar en nuestro país.
AMMAR Capital sostiene la postura abolicionista. Consideran que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres.
Por otro lado la corriente reglamentarista legaliza a los proxenetas, la instalación de prostíbulos, somete a quienes la ejercen a controles sanitarios y administrativos y legitima a los clientes-prostituyentes. Hace una clara distinción entre prostitución y trata. Está en vigencia en Holanda y en Alemania.
En nuestro país la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas AMMAR, sindicato de trabajadoras sexuales, sostiene que la prostitución es un trabajo elegido libremente, aunque no lo fomenten, pero sí lo consideran una salida a situaciones de pobreza.
Adhiero a los planteos abolicionistas. Considero la prostitución como una violación a los derechos humanos de las mujeres porque es violencia, subordinación y opresión. Implica la mercantilización del cuerpo y de la subjetividad de las mujeres en la sociedad capitalista y patriarcal en que vivimos.
Sin embargo, en esta modernidad líquida en la que estamos viviendo no sólo el cuerpo de las mujeres está mercantilizado.
Zygmunt Bauman nos habla de los blogs en Internet:'de la descarada sinceridad y franqueza con la que se exhibían en público las experiencias más privadas y las aventuras más íntimas, sinceridad que, traducida en términos contundentes, podríamos hablar de intenso fervor y de evidente desinhibición a la hora de ponerse uno mismo (o, cuanto menos, ciertas partes o aspectos de la propia persona) a la venta en el mercado'*
En esta sociedad de consumidores se ha confundido la libertad personal con la adquisición de las ofertas del mercado. Y esto afecta a todas y todos. Aunque seguramente afecte menos a aquellxs que han quedado fuera del mercado lxs excluidos, aquellxs a lxs que sólo les queda la prostitución para sobrevivir.
Pero entonces ¿sólo la subjetividad de las mujeres pobres está mercantilizada?
Las mujeres que teorizamos, asistimos a Congresos, legislamos, damos clases en las Universidades, no estamos en situación de prostitución.
Pienso que más allá de la posición a la que adhiramos, debemos crear las condiciones para que todas las protagonistas puedan hablar.
No somos las que 'sabemos' por ellas. La idea de ser agentes de la 'conciencia 'y del discurso nos ponen en el lugar del poder. Debemos luchar contra las formas de poder que se manifiestan en el orden del 'saber', de la 'verdad', de la 'conciencia'.
Las personas concernidas deben poder hablar por su cuenta. Las que acuerden con nosotras y las que no.
Por estar convencidas de que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres no podemos violentar a las que piensan distinto imponiéndoles un discurso único que no admita la diversidad..
Se deben implementar políticas públicas, sobre todo políticas de empleo genuino, de vivienda, para aquellas mujeres que quieran dejar la prostitución.
Y con respecto a los clientes –prostituyentes, no comparto la creación de nuevas figuras penales, el poder punitivo para resolver problemáticas sociales y culturales, más gente en las cárceles.
Sí podrían encararse campañas dirigidas tanto a los adolescentes como a los adultos, incluir el tema dentro de la Educación Sexual en las escuelas, desalentando el consumo de prostitución con los argumentos de que se puede estar violentando a una mujer en situación de trata o de explotación sexual que no puede elegir y que por otra parte las relaciones sexuales no mercantiles, deseadas por ambos, donde intervengan la ternura, el compañerismo y otros sentimientos pueden ser mucho más placenteras. Que el consumo de prostitución es una forma devaluada y degradada del ejercicio de la sexualidad.
Las actoras:'las mujeres en prostitución' y las 'trabajadoras sexuales' se identifican a sí mismas desde lugares distintos. Desde diversos sectores del feminismo, el movimiento de mujeres, la Academia, los Organismos Internacionales, las mujeres políticas, se sostienen ambas posiciones de manera irreconciliable. ¿Cómo es que las mismas personas, las mismas organizaciones que defienden el derecho a la diversidad, a la definición de la propia identidad pretenden imponer el discurso único en este tema?
La Argentina adoptó el sistema abolicionista que pretende poner fin a la prostitución. En 1949 la corriente abolicionista se plasma jurídicamente en la Convención contra la Trata de Personas y la Explotación de la Prostitución Ajena.
Sostiene que debe penalizarse a proxenetas, rufianes, y a quienes lucran con la prostitución ajena, pero no a quienes la ejercen. Prohíbe la existencia de prostíbulos.
Pero en la práctica no se cumple. Los prostíbulos y sus variantes: whiskerías, cabarets, casas de masajes, son una realidad amparada por la connivencia policial, judicial y política.
Desde la Coalición Against Trafficking Women (CATW) se plantea que no debe hacerse diferencia entre prostitución y trata, como si toda mujer en prostitución estuviera de alguna manera secuestrada.
Algunas abolicionistas toman el ejemplo de Suecia que desde 1999 penaliza al cliente de prostitución o prostituyente con multas y hasta cárcel, como un sistema para implementar en nuestro país.
AMMAR Capital sostiene la postura abolicionista. Consideran que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres.
Por otro lado la corriente reglamentarista legaliza a los proxenetas, la instalación de prostíbulos, somete a quienes la ejercen a controles sanitarios y administrativos y legitima a los clientes-prostituyentes. Hace una clara distinción entre prostitución y trata. Está en vigencia en Holanda y en Alemania.
En nuestro país la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas AMMAR, sindicato de trabajadoras sexuales, sostiene que la prostitución es un trabajo elegido libremente, aunque no lo fomenten, pero sí lo consideran una salida a situaciones de pobreza.
Adhiero a los planteos abolicionistas. Considero la prostitución como una violación a los derechos humanos de las mujeres porque es violencia, subordinación y opresión. Implica la mercantilización del cuerpo y de la subjetividad de las mujeres en la sociedad capitalista y patriarcal en que vivimos.
Sin embargo, en esta modernidad líquida en la que estamos viviendo no sólo el cuerpo de las mujeres está mercantilizado.
Zygmunt Bauman nos habla de los blogs en Internet:'de la descarada sinceridad y franqueza con la que se exhibían en público las experiencias más privadas y las aventuras más íntimas, sinceridad que, traducida en términos contundentes, podríamos hablar de intenso fervor y de evidente desinhibición a la hora de ponerse uno mismo (o, cuanto menos, ciertas partes o aspectos de la propia persona) a la venta en el mercado'*
En esta sociedad de consumidores se ha confundido la libertad personal con la adquisición de las ofertas del mercado. Y esto afecta a todas y todos. Aunque seguramente afecte menos a aquellxs que han quedado fuera del mercado lxs excluidos, aquellxs a lxs que sólo les queda la prostitución para sobrevivir.
Pero entonces ¿sólo la subjetividad de las mujeres pobres está mercantilizada?
Las mujeres que teorizamos, asistimos a Congresos, legislamos, damos clases en las Universidades, no estamos en situación de prostitución.
Pienso que más allá de la posición a la que adhiramos, debemos crear las condiciones para que todas las protagonistas puedan hablar.
No somos las que 'sabemos' por ellas. La idea de ser agentes de la 'conciencia 'y del discurso nos ponen en el lugar del poder. Debemos luchar contra las formas de poder que se manifiestan en el orden del 'saber', de la 'verdad', de la 'conciencia'.
Las personas concernidas deben poder hablar por su cuenta. Las que acuerden con nosotras y las que no.
Por estar convencidas de que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres no podemos violentar a las que piensan distinto imponiéndoles un discurso único que no admita la diversidad..
Se deben implementar políticas públicas, sobre todo políticas de empleo genuino, de vivienda, para aquellas mujeres que quieran dejar la prostitución.
Y con respecto a los clientes –prostituyentes, no comparto la creación de nuevas figuras penales, el poder punitivo para resolver problemáticas sociales y culturales, más gente en las cárceles.
Sí podrían encararse campañas dirigidas tanto a los adolescentes como a los adultos, incluir el tema dentro de la Educación Sexual en las escuelas, desalentando el consumo de prostitución con los argumentos de que se puede estar violentando a una mujer en situación de trata o de explotación sexual que no puede elegir y que por otra parte las relaciones sexuales no mercantiles, deseadas por ambos, donde intervengan la ternura, el compañerismo y otros sentimientos pueden ser mucho más placenteras. Que el consumo de prostitución es una forma devaluada y degradada del ejercicio de la sexualidad.
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